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Top 10 problemas del español (Pt. 2)

Tal y como vimos la semana pasada, el español puede resultar una lengua muy difícil de dominar, y no solo para aquellos que están aprendiendo el idioma, sino para aquellos que somos hablantes nativos. En el post anterior hablamos de 5 problemas que presenta el español, pero nos centramos en problemas de origen ortográfico (e.g.: h, b/v, g/j, q/k/c y z/c). Ahora, en esta segunda parte, os voy a hablar de otros 5 aspectos que pueden ser una pesadilla para los que aprenden español como lengua extranjera, y esta vez, más relacionados con la gramática que con la ortografía. Empecemos.

1. El subjuntivo

El subjuntivo es un modo gramatical que usamos para expresar afirmaciones hipotéticas, inciertas o deseos. Se trata de un modo muy común entre las lenguas romances y germánicas, pero muy escaso en la lengua inglesa, por ejemplo. Por este motivo, los ingleses aprendiendo español lo pasan muy mal con el subjuntivo, ya que en su lengua no existe nada parecido. De hecho, muchos anglosajones que hablan español casi perfectamente son prácticamente incapaces de hacer uso de este modo tras años de fluidez en esta lengua. ¿Y cómo hacen los ingleses para “hablar en subjuntivo”? Pues simplemente utilizan construcciones con verbos modales o infinitivos que otorgan ese tono hipotético a la oración.

2. Los tiempos verbales

Ahora tengo un reto para ti: dime, aproximadamente, cuántos tiempos verbales tienen los verbos en español. Si consultamos este artículo de la Real Academia, podremos comprobar que los verbos tienen 16 tiempos verbales, entre simples y compuestos. Comparado con el español, el inglés es un idioma relativamente sencillo en cuanto a tiempos y formas verbales se refiere. Si sabes o estás aprendiendo inglés, se te podrán ocurrir alrededor de unos 12 tiempos verbales en la lengua anglosajona: 4 menos que en español. Vale, la diferencia entre 16 y 12 no parece tan grande, pero cuando hablamos de tiempos verbales en una lengua, créeme que puede ser problemático.

3. Las formas verbales

Si la diferencia entre tiempos verbales no te ha parecido suficiente, la de las formas verbales no te va a decepcionar.

En inglés, en cada tiempo verbal, las formas verbales no cambian según la persona, excepto en el presente simple, que cambia la 3ª persona. Por ejemplo, decimos: I eat, youe at, he/she/it eats, we eat, you eat, they eat. Con lo cual, estamos repitiendo eat para todas las formas, excepto para la tercera, a la que simplemente le añadimos una –s. Pues bien, fijaos lo que pasa en español: yo como, tú comes, el/ella come, nosotros comemos, vosotros coméis, ellos comen. ¡Vaya tela! Para cada forma personal cambia la terminación del verbo. Y esto pasa en todos los tiempos verbales simples. Por ejemplo, si lo ponemos en futuro simple, diremos: yo comeré, tú comerás, él comerá, nosotros comeremos, vosotros comeréis, ellos comerán.

Puede ser una pesadilla, la verdad. Y aún peor es cuando se trata de un verbo irregular, como ir, cuya raíz cambia por completo al conjugarlo en ciertas formas verbales. Por ejemplo, en el presente diremos: yo voy, tú vas, etc.; pero en el pero en el futuro será: yo iré, tú irás, etc. Como puedes observar, no tienen nada que ver a pesar de ser el mismo verbo. Y tenemos muchísimos verbos irregulares en español, así que ¡cuidado con quejaros de los verbos irregulares en inglés!

4. La acentuación

Tildes por aquí, tildes por allá. Las tildes suponen un problema, en ocasiones grave, para muchos hispanohablantes. Por ello, no puedo ni imaginarme lo que supondrá para los que aprenden español como lengua extranjera.

La cuestión es que, en teoría, es fácil saber dónde poner una tilde, pues existen 3 normas básicas que te dicen cómo se debe acentuar. Por ejemplo: deben acentuarse todas las palabras agudas que acaben en s, n o en vocal. Vale, seamos honestos: si no acentúas bien las palabras agudas, llanas o esdrújulas, es que no le hiciste mucho caso a tu maestro en Primaria. El problema es cuando entramos en las tildes enfáticas (que/qué, como/cómo, etc.), tildes diacríticas (tu/tú, si/sí, etc.), ciertos hiatos (acentúas) y más que os encontraréis y/o se os olvidará colocar de vez en cuando (¿o será cuándo?).

5. El género de los sustantivos

El género de los sustantivos también es un problema en español. Y es que, si lo piensas detenidamente, ¿cómo narices determinamos que algo es masculino o femenino? Es decir, si no se trata de un ser con sexo masculino o femenino, no tiene sentido que las cosas en sí sean masculinas o femeninas. Por ejemplo, ¿por qué decimos un reloj y no una reloj? ¿o la cámara y no el cámara? Es un misterio y un gran problema si estás aprendiendo español y en tu idioma no existen los géneros de los sustantivos, como es el caso del inglés, donde aparte de para personas o animales, no suele haber distinción en el género.

Además, los géneros cambian de un idioma a otro. Por ejemplo, en español es la nariz (femenino), mientras que en francés es le nez (masculino); o la serpiente (femenino) en español, pero le serpent (masculino) en francés. ¿Por qué? Pues vete tú a saber…

BONUS: La LL y la Y

En último lugar, y como regalo, volvemos a los problemas ortográficos: el uso de la LL y la Y. Resulta que estas letras representan, a día de hoy, el mismo sonido cuando van seguidas de una vocal. Por este motivo, aparte de las confusiones normales de escribir palabras con LL con Y o viceversa, existen numerosas palabras homófonas, como poyo/pollo, cayo/callo, maya/malla, etc.

Como ves, el español no dejará de causarnos problemas, así que más vale que te acostumbres, leas y poco a poco vayas evitando los fallos más comunes. Y tú, ¿qué problemas le encuentras al español? Cuéntanoslo en los comentarios.

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Top 10 problemas del español (Pt.1)

El español es un idioma curioso cuanto menos, al igual que la increíble variedad de sus hablantes. Como ya sabes, es una lengua romance proveniente del latín vulgar o común, y es el segundo idioma del mundo en número de hablantes nativos, únicamente superado por el chino mandarín. En este artículo podéis aprender mucho sobre este idioma. Pero en el post de hoy no os voy a hablar de lo grandioso que puede ser el español, sino de aquellas cosas que pueden hacer de él una verdadera pesadilla tanto para aprendices como para hablantes nativos.  Así que vamos a ver cuáles son los 10 principales problemas del español. Pero tranquilos, en la primera parte de este artículo solo veremos 5, y nos centraremos en problemas ortográficos, que no quiero que nos liemos más de la cuenta.

1. La H

¡Ay, Dios mío! ¡La H nos tiene locos! La H, como ya sabes, es una letra prácticamente inútil en español, ya que se trata de una letra muda, pues no representa ningún sonido. Esto, al igual que otros problemas que vamos a ver en este artículo, pone en entredicho una de las grandes cualidades del español: la correspondencia grafema-fonema. En español, una letra casi siempre representa el mismo sonido, lo cual nos facilita mucho escribir o deletrear. Por eso en los países hispanohablantes no existen los famosos “Spelling Bees americanos (concursos de deletreo), ya que no tiene mucho mérito saber deletrear. Sin embargo, la H se salta todo esto y aparece en palabras sin avisar, fastidiando a todo aquél que no es muy aficionado a la lectura o a la ortografía.

2. B y V

Estas dos letras también causan problemas tanto a hablantes nativos como a los que aprenden el español como segunda lengua. Se trata de dos letras que representan el mismo sonido. ¿Y por qué las tenemos? Bueno, antiguamente existía una diferencia fonética entre estas dos, ya que la V se asemejaba más a la F, mientras que la B es más parecida a la P. Sin embargo, hoy día la V se pronuncia exactamente igual que la B, por lo que hay palabras como baca y vaca que, a pesar de escribirse de manera diferente, se pronuncian exactamente igual (palabras homófonas). Este problema se agrava cuando en una misma palabra encontramos estas dos letras, como en observar. 😤

Aquí podéis leer algunas reglas sobre el uso de la B y la V.

3. G y J

El caso de G y J es parecido al de B y V, pero aún peor. Resulta que G y J se pronuncian igual pero únicamente cuando la G aparece seguida de E o I. Si va seguida de A, O, U, se pronuncia distinto, como en gato. Para más inri, tenemos verbos con G, como coger, donde la G se pronuncia como J, que cuando los conjugamos tendremos que cambiar la G por una J si va seguida de A, O, U, como en yo cojo. Entonces, si conjugamos el presente del indicativo de coger, diremos yo cojo, con J, pero tú coges, con G. Un verdadero follón, ¿verdad? Pues sigue leyendo y verás. ¿Qué pasa si queremos pronunciar la G con la E o la I como con la A en gato? Pues hay que ponerle una U en medio, como en gueto. ¿Pero entonces… eso no se lee /gweto/? No, porque si quieres que se pronuncie así, tienes que ponerle una diéresis a la U, como en cigüeña. Madre mía…

4. Q, C y K

Fíjate en esta pregunta: “¿Cuántos kilos de caquis hay que comprar?”. En esas 7 palabras aparecen la C, la K y la Q representando el mismo sonido. Vale, pues veamos. La C se pronuncia como la K solamente cuando va seguida de A, O, U, por eso utilizamos la Q con la E o la I, y siempre con una U en medio. ¿Por qué? Pues ni idea, pero recuerda que la U en esa posición no se pronuncia casi nunca.

¿Y qué pasa con la K? ¿Por qué no la utilizamos para todo y punto? Pues tampoco lo sé, pero a la Real Academia de la Lengua no le gusta mucho esta letra, y la admite casi exclusivamente en palabras extranjeras como karaoke o Kremlin, ya que para otras como kilo o kiosco, aboga por el uso de la C o la Q.

5. C y Z

Como hemos visto en el punto anterior, la C se pronuncia como la K con A, O, U, pero no con E, I, donde se pronuncia como una Z. Por eso decimos CA – QUE – QUI – CO – CU, pero ZA – CE – CI – ZO – ZU. ¿Y por qué no utilizamos la Z siempre para ese sonido? Pues tampoco lo sé, pero nos facilitaría bastante la vida, especialmente a los niños cuando aprenden a leer y escribir, y a los extranjeros aprendiendo español, ¿no crees?

Y tú, ¿qué problemas le encuentras al español? Cuéntanoslo en los comentarios y no te olvides de pasarte por el blog la semana que viene para leer la segunda parte de este artículo, en el que hablaremos del subjuntivo, los verbos irregulares, la variedad de tiempos verbales, la acentuación y el género.

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