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7 razones por las que fracasamos al estudiar inglés (Invitado: Langool)

Hoy os presentaremos el sistema de entrenamiento en idiomas Langool con solo 25 minutos al día y cómo puede solucionar 7 de los fallos que cometemos a la hora de estudiar idiomas.

Cuando decidimos estudiar un idioma, en más del 90% de los casos es porque nos hace falta para: algún certificado, encontrar un trabajo mejor, ampliar la visión hacia el mercado extranjero, etc. Buscamos un curso que nos ayude en no más de 2 meses a conseguir nuestro objetivo. Nos damos cuenta de que tenemos que ponernos en casa o en el trabajo a repasar y estudiar, pero ¿lo hacemos de forma efectiva?

Vamos a ver cuáles son los ladrones de tiempo que suelen fastidiarnos a la hora de ponernos con el idioma y cómo los soluciona Langool.

1. Falta de organización

Muchas veces cuando nos sentamos a estudiar no sabemos por dónde empezar. No tener una planificación establecida de qué hacer cada día nos hace perder tiempo valioso. Este tiempo oscila entre 5 y 20 minutos cada vez que nos ponemos. Por esa razón, Langool establece que la duración de sus cursos sea como máximo de 2 meses en los que debemos dedicar 25 minutos, 6 días a la semana.

2. Objetivos indefinidos

Todos estudiamos para “mejorar nuestro nivel de inglés”. ¿Cómo se hace esto? Yendo a clases presenciales durante años y gastando una barbaridad de dinero. Por esa razón, el sistema de Langool se basa en los niveles establecidos por el Marco Común Europeo. Los cursos están organizados en forma de cursos intensivos, de forma que independientemente de si te presentas o no a examen, sientas esta “presión” por estudiar a diario. Además, cada semana de estudio está orientada a ciertos objetivos que tienes en las planificaciones de la semana. Es como un entrenador personal que te va diciendo qué ejercicios debes hacer cada día.

3. Posponer decisiones

“Voy a empezar con un curso anual a ver cómo voy y si eso después veo si me presento al examen”. Detrás de esta frase se esconde mucha gente que a raíz del punto anterior – objetivos indefinidos – se encierra en este bucle, del que casi nunca sale.

Con Langool puedes empezar hoy mismo probando la Demo gratuita y ver si el curso se adapta a ti.

4. “Mañana”

Es la frase más arraigada en la cultura española y no solo española. Todo aquello que no nos gusta demasiado, lo hacemos “mañana”. “No se me dan demasiado bien los listenings y son las 12:30, así que mejor los hago mañana por la mañana con la cabeza más fresca”. El caso es que muchas veces este “mañana” nunca llega y te has dedicado a hacer tests de gramática y leer readings y no has hecho nada de listenings.

El sistema de Langool, dedica tiempo para ejercitar todas las destrezas durante la semana: vídeos interactivos, conceptos gramaticales y ejercicios a medida, entre otros. Al dedicar solo 25 minutos al día, la parte que menos nos gusta no parece tan larga.

5. Falta de comunicación

No basta solo con leer en inglés. Realmente para qué necesitamos saber un idioma (si no es latín, claro) si no sabemos hablarlo.

En Langool te proponemos nuestro plan Premium, en el que dispones de clases particulares con un profesor vía Skype. De esta forma, tienes un profesor en casa al que puedes preguntar tus dudas conforme avances en el curso y a la vez practicar el idioma.

6. Interrupciones

Cada vez que alguien o algo nos interrumpe (una llamada, un compañero que pregunta algo) necesitamos al menos 15 minutos adicionales para poder recuperar nuestro estado de concentración anterior. Pon el móvil en silencio y déjalo en otra habitación. Cierra el Twitter y Facebook, y quita el sonido de las notificaciones de WhatsApp.

Los 25 minutos al día que le dediques al inglés con Langool, serían efectivos si sigues estos consejos.

7. Falta de concentración

Cuando la falta de concentración no se debe a distracciones de nuestro alrededor, sino a falta de sueño, mala alimentación, etc. hay una premisa por encima de todo: “Estudiar más no es estudiar mejor”. Es importante que nuestra mente y cuerpo estén en buenas condiciones para poder exigirles el máximo.

En estos casos, puedes echarle vistazo al Facebook y Twitter de Langool donde encontrarás muchos tips de estudio con imágenes que te ayudan a retener las frases aprendidas. Tenemos artículos en nuestro blog sobre todo tipo de temas que te ayudarán en tus estudios sin tener que dedicarles mucho tiempo.


Si te interesa el sistema de Langool, te invitamos a que le eches un vistazo a su página web y pruebes su Demo gratuita disponible ahora mismo para nivel B2 (FCE). Nos han contado que están trabajando en cursos de otros niveles y temas más específicos que pronto podremos ver en su web.

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La curiosa historia de las palabras “OK” y “FUCK”

Resulta un tanto intrigante que a día de hoy desconozcamos el origen de dos de las palabras más conocidas e internacionales de la lengua inglesa. Estas dos palabras son okfuck, siendo la primera utilizada en español casi tan frecuentemente como en inglés.  ¿No te parece raro que no se sepa el origen? A mí, sí, y mucho. De hecho esto me tiene un poco mosca. Pero lo más gracioso es que, a pesar de no conocerse el origen ni de ok ni de fuck, hay numerosas teorías, a cual más estrafalaria.

OK

La palabra OK, también conocida como okay ok, comenzó a ser popular durante el siglo XIX en los Estados Unidos, y desde entonces mucha gente ha intentado explicar de dónde proviene. Algunas de esas explicaciones, aunque atractivas e intrigantes, van demasiado lejos, mientras que otras simplemente son demasiado improbables para ser ciertas.

Una de las historias más comunes es la que afirma que OK en realidad significa “zero killed” (cero muertes), expresado como “0K”. Se dice que los soldados de la Guerra Civil Americana llevaban carteles con “0K” cuando ninguno de sus compañeros había muerto durante una batalla. Ya, ya lo sé, resulta rarísimo pensar que no haya ninguna baja durante una batalla, pero aún así, esta explicación es de las más extendidas hoy día.

Otra explicación que circula por ahí es la que apunta a que OK proviene de la expresión griega “ola kala”, que significa “es bueno”; o de la palabra “okeh”, de los indios Choctaw, que significa “así es”. Sin embargo, parece ser que la explicación más fiable a día de hoy es bastante más simple y menos interesante que las anteriores. Así lo explica Oxford Dictionaries en el siguiente vídeo (no te olvides de que puedes activar los subtítulos en inglés para entenderlo mejor):

Así que, ¿llevamos años utilizando okay decenas de veces al día por culpa de una “broma ortográfica”? Parece ser que OK proviene de una broma ortográfica intencionada que sustituía la expresión “all correct” (todo correcto) por “orl korrect”, de ahí la O y la K. Posteriormente, esta combinación fue utilizada durante una campaña presidencial que la popularizó hasta hoy día. No me lo puedo creer, ¡he vivido engañado toda mi vida!

Por si te interesa, la Wikipedia tiene una lista de etimologías propuestas para OK, lo cual demuestra la cantidad de esfuerzo que se ha dedicado a este hecho tan trivial.

FUCK

Aquí tenemos otra palabra con un origen de lo más interesante. Aunque no es tan conocida como OKfuck es sin duda muy conocida en casi todos los idiomas, y es utilizada en tantos contextos que tiene bastantes significados distintos. Del mismo modo que OKfuck es una palabra con un origen muy poco claro.

La explicación más popular y extravagante del origen de fuck es la que afirma que FUCK, o más bien F.U.C.K., en realidad significa “Fornicaiton Under Consent of the King” (Fornicación con el permiso del rey). Pero, ¡venga ya! ¡Como si el sexo hubiese estado prohibido por el rey! ¿O lo estaba? No sé qué pensar, la verdad. Cosas más raras se han visto. Pero bueno, no me puedo imaginar a un rey del medievo firmando peticiones para “hacer el amor”. Además, ¿en qué se basaría un rey para permitir o no tal cosa? Demasiado extravagante para ser cierto… Además, esta vez la verdad es, según parece, menos interesante.

Jesse Sheidlower, lexicógrafo y antiguo editor del Oxford English Dictionary, afirma que la palabra fuck con su significado inapropiado llegó a la lengua inglesa en el siglo XV. Aunque el término ya existía en inglés, éste significaba “golpear”, no lo que llevas pensando todo este tiempo. Probablemente, su aparición estelar se deba a algún dialecto alemán, holandés o frisón. El señor Sheidlower le ha dedicado un libro entero a esta palabra, por lo que supongo que sabe muy bien de lo que habla, aunque aún no hay seguridad absoluta. Si te interesa este tema, aquí puedes encontrar más información.

Pues ahí tienes. No te acostarás sin aprender algo nuevo. Si conoces otros posibles orígenes de alguna de estas dos palabras, nos encantaría que nos lo dijeras en los comentarios. Mientras tanto, puedes preguntarle a otros nativos si conocen su origen cuando hagas intercambio de idiomas con ellos. Descárgate uTandem ahora mismo (iOS or Android) y practica tu idioma favorito con hablantes nativos de otros idiomas. ¡Y no te olvides de dejar una reseña en la App Store o en Google Play!

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